De lo que se ha desprendido de la gran cumbre Web 2.0, celebrada en San Francisco la semana pasada es, rotundamente, no… o no por ahora.
Fue impresionante ver cómo desde el CEO de Google, Sergey Brin, hasta dirigentes de Visa han convenido en la utilidad de l almacenamiento, tratamiento y análisis de grandes cantidades de datos para usos totalmente diferentes
Alex Rampell, el director ejecutivo de TrialPay comentaba que la comisión del 2% cobrada por las tarjetas de crédito en una transacción se podría eliminar. Según él, lo realmente valioso de una de esas operaciones no es el dinero obtenido en las mismas, sino los datos obtenidos sobre los patrones de compra de una persona, que podrían optimizar los anuncios que una persona recibe basandose en pasadas actuaciones de un individuo.
El problema, de momento, es que no se saben qué patrones estudiar, cuál es el potencial real de esos datos, y, como ha ocurrido con otras redes de anuncios y servicios, eso dará paso a una lluvia de inversiones, aplicaciones y algoritmos que explorarán los límites de la tecnología y su valor real.
En ese momento, la burbuja se desinflará, o estallará o se acomodará a las restricciones reales del mundo real.
IBM, EMC y HP han invertido miles de millones de euros en este negocio en los últimos años y últimamente están apareciendo startups dedicadas al “data mining” para trabajar eficiente y científicamente sobre esas inconmesurables montañas de datos que cada día se generan y crecen de forma exponencial.
Veremos….